Creo que puedo afirmar sin riesgo a equivocarme, que
cualquier verdadero fan del juego de rol de La llamada de Cthulhu siente una
profunda admiración por la edición primigenia del manual, editada en 2010 por
Edge Entertaintment. Una edición construida desde cero a nivel artístico,
alcanzando unas cotas en su estilismo gráfico difícilmente imaginables por los
seguidores de la franquicia tentacular hasta dicho momento y que superaba
ampliamente a la edición original del juego de Chaosium.

La edición primigenia es una pequeña maravilla, una obra de
arte en el mundo de los juegos de rol, y especialmente en el de los de corte
lovecraftiano, que difícilmente será superada a lo largo de los tiempos. Por
supuesto, editar con ese nivel de dedicación a la parte gráfica, ese mimo en la
maquetación, en la que cada página es totalmente diferente a todas las demás,
requiere una gran cantidad de tiempo y de recursos.

Posiblemente este hecho haya funcionado como un arma de
doble filo para toda la comunidad de jugadores. Mientras que por un lado nos
deleitábamos los sentidos con tamaño despliegue gráfico, por otro lado los
continuos retrasos y el poco material publicado para esa preciosa edición
primigenia (apenas 4 suplementos en 8 años), hacían que la comunidad no dejase
de solicitar con ansia que se publicase más material de entre todo el extenso
catálogo que Chaosium tiene del juego (algunos suplementos en castellano
agotados hace décadas y otros incluso inéditos).

Cuando la edición primigenia cayó en mis manos yo, como
muchos otros quedé epatado por semejante maravilla. Después del flash inicial
empecé a preguntarme quien podía haber sido capaz de hacer una cosa así. La
respuesta la obtuve en la página de créditos del libro. Un tal David Ardila
aparecía como director artístico de la edición. Supongo que más personas
habrían participado en una edición tan compleja, pero quien figuraba como
responsable de la parte artística era el señor Ardila. Desde entonces ese
nombre quedaría grabado en mi panteón Cthuliesco.

Cuando a principios de 2018 iba avanzando en todas las tareas
que me iba fijando en relación a la campaña, llegó el momento de pensar en la
portada. Empecé a barajar varias opciones dentro de mis limitaciones, cuando de
repente me acorde de que Ardila había hecho una portada para unas novelillas
pulp que publicaron unos amigos. Se me había encendido la bombilla, pero pensé
que sería muy improbable que pudiese hacer la portada de Saros. Primero tendría
que interesarle y luego creo que podía generar alguna incompatibilidad con su
trabajo en Edge.

Así pues la opción de Ardila quedó en el limbo utópico de
cosas geniales irrealizables que se me ocurren. Sin embargo, esta vez creo que las estrellas tenían un plan para mí,
porque poco a poco, de una manera que no alcanzo a comprender, se fueron
alienando en la posición correcta.

Resulta que en mis pesquisas para conseguir el mapa de
Bloomfield, como comente en la anterior entrada del blog, contacté con una
persona a la que no le encajaba el encargo, pero que me atendió muy amablemente. En
la conversación, no sé cómo, surgió que él y Ardila eran amigos. Me contó que David ya no
trabajaba en Edge, así que vi una oportunidad ¡y la cogí! Le pregunté si me
podía pasar su contacto, porque para mí sería alucinante si aceptase hacer la
portada de Saros, por lo que representó en su día para mí la edición
primigenia.

Dicho y hecho. Cuando contacté con David, también me atendió
fenomenal, y para mi sorpresa, el proyecto de Saros le resultó interesante,
pero le pillé en un momento de bastante saturación de trabajo, por lo que no
estaba seguro de poder sacar tiempo para hacer la portada. Quedamos en hablar
al de un par de meses para ver cómo estaba y si finalmente podía hacerse cargo.
Durante esas semanas estuve pensando un plan B, por si David no podía hacer la
portada aunque él siempre había sido mi primera opción, así que no quería dar
ningún paso hasta saber si finalmente podía hacerla o no. Pasó el tiempo y
finalmente las dudas se despejaron ¡David aceptó hacer la portada!

Ni que decir tiene que contar con un artista del nivel de
David para la portada, ya de por si es un lujo para mí, pero además, su
excelente trabajo con la edición primigenia hacia que de alguna manera mística se
conectasen ambas cosas en mi universo personal. Evidentemente yo no tengo ni
los recursos ni la capacidad como para que la maquetación interior de Saros se
acerque a la edición primigenia, pero tener la portada para mí ya es un éxito
mayúsculo.

Las estrellas se habían alienado. Tenía a la persona que
quería para la portada y que jamás pensé que podría conseguir. Llegaba el
momento de concretar que quería hacer en la portada. Tras unos días dando
vueltas a ideas que tenía en la cabeza, terminé acotándolas en tres opciones.

Una de ellas era la típica imagen de los aventureros
saliendo de un Ford T o similar, aparcado en una calle de la ciudad. De esta
idea de gustaba el dar un poco de protagonismo a Bloomfield, ya que en la
campaña sirve un poco de eje sobre el que pivotan muchas cosas. Sin embargo, me
parecía que quizás podía resultar un poco sosa.

La segunda opción digamos que consistía en un enfrentamiento
entre los personajes con un ser de los mitos. Esta opción podía ser más típica
de un módulo de Cthulhu, sin embargo, sin entrar en detalles para no hacer
spoilers, por las características de este encuentro me parecía que iba a
resultar poco vistosa, puede que excesivamente oscura y también presentaba una
dificultad a la hora de escoger el “plano” que se vería.

La tercera opción ponía a unos personajes en el interior de
una extraña cueva, acercándose a una especie de brillante piedra, mientras por
detrás de ellos se erguía un amenazador gusano dispuesto a atacarles en
cualquier momento. Esta opción era la que me resultaba más atractiva, por que
transmitía cierto espíritu pulp o de aventura y podía resultar muy vistosa. En
ese punto me decantaba por la tercera opción, pero preferí comentarle a David
las tres opciones y ver que le parecían a él. Sin ninguna duda, se decantó como
yo por la tercera opción.

Una de las cosas buenas de trabajar con alguien del nivel de
David, es que enseguida “vio” como tenía que ser la ilustración. Ya en el
primer boceto que me manó, consideré que había clavado casi al 100% la imagen
que yo tenía en la cabeza. Durante el desarrollo de la ilustración, apenas tuve
que darle indicaciones, solo pequeños comentarios. Me gusta que los ilustradores
tengan libertad, y como el concepto estaba claro, él mismo incluyo detalles que
consideró que le daban mayor viveza al dibujo.

Y así pues, finalmente en agosto de 2018, La Sombra de
Saros, por fin, tuvo una portada. Ahora solo me quedaba decidir el momento en el
que la haría publica, y casi sin darme cuenta se puso ante mí la posibilidad de
acudir a las jornadas de juegos de mesa y rol más grande del país: Las Ludo
Ergo Sum
de Madrid. Ya tenía un momento y un lugar ideal para hacerlo.