Mi presencia en las jornadas Ludo Ergo Sum 2018 ha sido algo
en lo que también las circunstancias se fueron alineando de una manera difícil
de predecir, pero que finalmente me permitieron acudir contra pronóstico.
Comencemos por el principio.

El febrero tuve la oportunidad de conocer a Pedro J. uno de
los fundadores de las LES que se desplazó hasta Bilbao en solitario para
participar en las jornadas Bilbao Rock&Rol. Él fue uno
de los jugadores que participó en la partida especial de Saros, a lo largo de todo un día,
por lo que en cierto modo, tuvimos algo de tiempo para conocernos y congeniar.
En nuestras charlas tuvo la ocasión de hablarme de las LES y de que eran un
concepto diferente al de las Rock&Rol, unas jornadas de carácter más íntimo y personal, si se
puede decir.

En aquel momento ni siquiera me había planteado la
posibilidad de acudir, pero cuando me enteré de las fechas en las que se iba a
realizar el evento y revise mi agenda de lleve una agridulce sorpresa. Por un
lado las fechas me pillaban de vacaciones, lo que facilitaba que pudiese
acudir, sin embargo, justo ese fin de semana estaría regresando de un viaje lo
que me lo complicaba sobre manera, generándome cierta decepción al respecto.

Sin embargo, Felipe me confirmó que él sí que podría
acudir y que quería dirigir un par de sesiones de mi módulo, Pesadilla en Manor
Peak. De esa forma, al menos aunque
fuese con un spin off, Saros estaría presente en las LES. No sé si fue la
motivación que me generó el saber que Felipe estaría allí o que directamente
las cosas sucedieron así, pero lo cierto es que conseguí adelantar el viaje que
tenía un par de días, con lo que el camino para acudir a las jornadas se había
despejado.

Inscribí dos partidas y una charla de presentación en la web
de las jornadas. En esta ocasión no tendría tanto tiempo para dirigir como en
las Rock&Rol, por lo que tenía que elegir un capítulo de la campaña que
pudiese funcionar como one shot y que tuviese un poco de todo lo que cabe
esperar en una partida de Cthulhu. Si en las Rock&Rol había optado por el
inicio de la campaña y jugar los capítulos 1 y 2, esta vez el elegido sería el
capítulo 3, un encargo algo peculiar en una mansión abandonada muchos años
atrás.

No andaba sobrado de tiempo si quería llevar algo de
promoción de la campaña a las jornadas así que en un primer momento pensé en
hacer un pequeño díptico con información de la campaña, personalizándolo
específicamente para las LES. Posteriormente, y ya con la fantástica
ilustración de David Ardila para la portada, encargué unos impresionantes
posters en A2 que me pareció buena idea llevar para repartir a los jugadores de
mis las partidas de Saros y también los de Manor Peak.

Unos días antes del evento me confirmaron las dos partidas,
viernes y sábado tarde en la mesa R33, pero la charla no podría ser posible, ya
que en esta edición de las jornadas, las charlas tipo presentación habían dejado paso a talleres
de otro tipo. Con todo preparado llegó el momento de emprender el viaje a
Madrid.

Aprovechando que llegábamos a primera hora del viernes y que las jornadas no empezaban hasta la
tarde, tuvimos la ocasión de visitar la fenomenal exposición Yōkai: Iconografía
de lo fantástico
en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, antes de
zambullirnos de lleno en las jornadas.

A pesar de que el viernes hubo bastantes problemas con el
transporte público en Madrid, conseguimos llegar a tiempo al recinto de las
jornadas. Como íbamos a dirigir partidas, no tuvimos que esperar para entrar a
prepararlo todo, y menos mal, porque las dimensiones de la cola que vimos al
llegar ya nos empezó a dar una idea de la magnitud del evento en el que íbamos
a participar.

Las partidas tanto del viernes como del sábado transcurrieron
de manera excelente, con geniales grupos de jugadores que demostraron mucho
interés y ganas de jugar. El feedback recibido por su parte fue muy positivo, tanto
del capítulo que jugamos de Saros, como de Manor Peak. Siempre me resulta fascinante dirigir en jornadas con jugadores nuevos y desconocidos, ya que le ayuda a uno mismo a salir de su burbuja particular o del grupo de juego habitual. Ponerte delante de jugadores desconocidos siempre genera algo de nerviosismo,
ya que no sabes cómo va a ir la cosa, si les va a gustar la partida o uno mismo
como máster, si cumplirás con sus expectativas y conseguirás que disfruten o
no.

Creo que el capítulo elegido de Saros fue todo un acierto porque
ambos grupos pudieron jugar una aventura que empezaba y tenía un cierto final,
y les dio tiempo a desarrollar su investigación y desempeñar la extraña tarea que les habían encomendado.
Evidentemente, ese capítulo, jugado en la campaña presenta más cursos de acción
y de investigación pero adaptado a una partida corta de jornadas creo que quedo
muy bien. Varios de los jugadores se quedaron con el gusanillo de seguir, me
preguntaron acerca del proyecto y se interesaron por mis andanzas, lo cual es
de agradecer y me hace pensar que realmente disfrutaron de la partida.

Pero no todo fue dirigir las partidas. Allí también había
algún expedicionario bilbaíno como Borja o Iván, al que pude saludar brevemente
y al menos ponernos cara. Me quedó tiempo también para encontrarme con algunos
viejos amigos y compañeros como Alfonso y Juanra, ambos Roleros del Abismo.
También gente de mi pasado remoto como Sergio y Rocío a los que hacía dos
décadas que no veía y con los que pude reírme como si no hubiera un mañana,
tomando cervezas también en compañía de la agradable gente de Ediciones Sombra.
Poder conocer y comer con bellísimas personas como Jose Masaga o Rodrigo
Carmona
de Other Shelves, dedicándonos a arreglar un poco el mundo.

También tuve tiempo para jugar un par de partidas de rol. La
primera de ellas, Horror en Missoula, del juego Far West: La Leyenda fantásticamente
dirigida y con grandes compañeros de mesa, como Pedro Gil de La Marca del Este.
Pude aprender la mecánica de un juego que, ya solo por la temática sabía que se iba a venir a mi
biblioteca. Pero además es que la edición que han hecho en Wild Bunch
Publishing
es sencillamente espectacular.

La segunda un Hack&Slash de Conan D20 preparada por los
Roleros del Abismo. Lo bonito de la partida fue que se jugaba en dos mesas con
grupos enfrentados y que en un momento determinado tuvimos que juntar para
jugar un tramo entre todos los jugadores con los dos masters. Batallas navales, amazonas bizarras y dioses
mono que despiertan cabreados de su letargo. Que más se podía pedir a una
partida de Conan? Os lo digo yo, ¡nada más!

En definitiva, no puedo más que estar súper contento del
paso de La Sombra de Saros por las LES. Pude repartir cientos de folletos sobre
la campaña y los pósteres que llevaba. Bastante gente que no jugó la partida se
interesó por el proyecto, preguntándome al respecto. Sobre todo por haber estado
en un evento tan bien organizado, donde los voluntarios camisetas naranjas eran
numerosos y funcionaban con precisión militar, donde no podías más que sentirte
a gusto con el buen ambiente reinante y viendo como las mesas de ese gran
pabellón se llenaban con los más de 4800 asistentes a lo largo de todas las
jornadas. Roleros, jugones de mesa, familias con los niños, editoriales,
autores… todos juntos pasándolo en grande.

Algo digno de vivir y de repetir!