Este año la celebración de las jornadas ha corrido serio peligro, ya que por motivos ajenos a la organización, han tenido que
afrontar un cambio de fechas (29, 30 y 31 de Marzo) y de sede. La capacidad de reacción de los
organizadores fue espectacular, consiguiendo en un tiempo récord una nueva sede donde poder
mantener las señas de identidad que hacen de estas jornadas algo muy especial.

En las Bilbao Rock&Rol de 2018 había programado un
partida especial de Saros de un día entero de duración. La organización quería
hacer algo especial y a mí me venía fenomenal porque era la primera vez que iba
a jugar parte de la campaña en público. Un año después el recorrido del
proyecto había sido inimaginable, incluyendo el exitoso mecenazgo, así que me apetecía
dirigir un capítulo de Saros, pero también hacer otras cosas y poder jugar
otras partidas.

Programé una sesión del mismo capítulo que ya había dirigido
en las Ludo Ergo Sum 2018 y que sabía que funcionaba como partida corta para
jornadas. Sin embargo, aprovechando que los mecenas de Ratas en las paredes ya
tienen en su poder el juego, me pareció una oportunidad ideal para jugar con su
reglamento y palpar cómo funcionaba la adaptación de la campaña al mismo.

Ya que iba a usar el sistema de Ratas, me pareció una buena
idea dirigir también una de las aventuras para el juego que me había llegado
con su mecenazgo, y en este caso opté por El Signo Amarillo del Grupo Creativo
Códice. El viernes a la tarde pude jugar con un excelente grupo con el que me
lo pasé fenomenal. La partida se puede jugar perfectamente en una sola sesión y
me pareció muy adecuada para iniciarse con Ratas en las paredes.

La experiencia de sacar a mesa el reglamento de Ratas no
pudo ser más positiva. Como director de juego, el hecho de no hacer tiradas es
algo muy cómodo y que deja gran parte del protagonismo en los jugadores, algo
que siempre es de agradecer. Ello hace que la narración sea muy suelta y sin
apenas interrupciones, dejando tiempo al director de juego para centrarse en lo
realmente importante: que la partida fluya.

Mención específica para el sistema de combate del juego, que
literalmente me encantó. Disfruté como no lo había hecho en mucho tiempo con el
sistema de consecuencias, haciendo que los combates se convirtiesen en algo
frenético y muy narrativo. La posibilidad de engarzar esas consecuencias en la
propia situación, sin limitarte únicamente a aplicar daños de forma mecánica, hace
que la escena cobre vida de una manera imposible de predecir, ya que éstas
afectan directamente al desarrollo de la escena, enriqueciéndola.

Para relajarme, el viernes a la noche tuve la ocasión de
jugar una descacharrante partida de Fiasco con buenos amigos. Es un juego al
que siempre había tenido ganas de jugar, pero nunca lo había conseguido. Lo
pasé fenomenal y me divertí muchísimo. Las mecánicas para ir articulando la
historia entre todos los personajes me parecieron muy interesantes y me dieron
muchas ideas a la hora de articular relaciones entre personajes (ya sea para
preparar partidas de rol en vivo o jugadores pregenerados).

El sábado por la mañana fue el momento de probar Dancú, el
juego heroico de alta fantasía de Iván González, que será publicado en un
futuro por la editorial Suseya. En cuanto empezó a describir brevemente el
trasfondo del juego, quedé fascinado. Creo que va a ser uno de los puntos
fuertes del juego, el haber creado un mundo persistente con su historia, sus
leyendas, sus continentes, etc. La mecánica es muy fácil de asimilar, basándose
en el clásico d100 pero con bastantes modificaciones que le dan mucha vidilla y
hacen que el sistema encaje mejor en la propuesta de juego, sin hacer pesados
los combates.

La partida fue muy entretenida, con un grupo de personajes,
que nos hicieron sentir como auténticos héroes en el torneo de sangre de la
cosmopolita ciudad de Kabur. Tuvimos momentos épicos luchando contra algún que
otro ser demoníaco o en los propios reñideros de la ciudad y mi arquero tuvo
una buena ración de gloria. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta que estábamos
metidos en un lío de dimensiones cósmicas… Desde luego el juego da lo que
promete.

Y qué decir de su autor Iván… Tenía muchas ganas de poder
hablar con él de nuestros proyectos y experiencias en el mundillo rolero y solo
puedo decir que es una magnifica persona y un escritor talentoso. Dancú es el
proyecto rolero de su vida y se le nota la pasión y dedicación que le está
prestando. Le deseo la mejor de las suertes con el proyecto.

El sábado por la tarde llegó el momento de probar Saros con
el sistema de Ratas en las paredes. El capítulo tercero de la campaña, la
Mansión Belasco, capándolo un poco es el que más se presta a jugarlo en una
sesión, ya que consiste en completar un peculiar encargo dentro de la
abandonada mansión a las afueras de la ciudad.

A pesar de tener un grupo de 6 jugadores, que siempre es
algo más complejo de manejar, creo que la narración fue bastante fluida y sin
interrupciones. El grupo se fajó muy bien con los retos planteados, aunque el limitado tiempo para jugar en jornadas hizo que no pudiesen dedicarle mucha atención a la investigación previa. En cualquier caso, algunos de los jugadores me comentaron que su
director de juego es mecenas de Saros y preferían no saber más al respecto porque piensan jugar la campaña
cuando esté publicada, algo que me hace una ilusión tremenda.

La prueba con el sistema de Ratas, que era lo que más me
interesaba creo que fue muy satisfactoria, comprobando de nuevo lo efectivo de
sus mecánicas en mesa. La resolución de conflictos por consecuencias hace que
los combates sean super ágiles e impredecibles. Tengo muchas ganas de seguir
dirigiendo con este sistema porque tiene elementos que me encantan.

Una de las cosas que tienen las Bilbao Rock&Rol es la
intensidad con las que se viven. Hay muchas cosas por hacer en un espacio
limitado de tiempo, así que a veces no te queda más remedio que elegir. El
sábado por la noche tuve que hacerlo y descartar acudir al concierto, por poder jugar con mi grupo de juego online una partida de Morirse en Bilbao con Felipe Perez-Palencia,
integrante del grupo y autor del juego épico-canalla que mientras
escribo estas líneas se está financiando con éxito en Verkami.

Yo ya conocía el juego de boca de Felipe y su colaborador
Jagoba Escanez, pero tenía muchas ganas de probarlo y de juntarme en una mesa
con mi grupo de juego online. El resultado no pudo ser más satisfactorio. Nos echamos
unas risas de las buenas interfiriendo en un intercambio que se iba a producir
en un bar en plenas inundaciones. Clientes raros, cocineras con rodillos,
txikiteros y un par de Txalainas conformaron una escena por momentos muy
tarantinesca y que terminó precisamente como suelen hacerlo las películas de
Tarantino: como el rosario de la aurora.

Morirse en Bilbao está basado en el cómic homónimo de Kike
Infame
y Sr.Verde y además de recrear el mundo distópico que se retrata en el
cómic, cuenta con un sistema de juego sencillo pero muy interesante, que
potencia esa visión underground y cinematográfica del juego. Contar también con
el excelente Motor de Emociones de La Puerta de Ishtar de Othershelves es otro
gran acierto del juego.

Mi neurona no daba para mucho más el sábado por la noche,
pero aun así, pude jugar con buenos amigos una hilarante y surrealista partida
al Preguntas de mierda de Edge Entertainment. Ese juego tiene mucho peligro!

El domingo fue el momento de las despedidas… mucha gente a
la que prácticamente solo veo en este tipo de eventos y de los que da mucha pena
despedirse, pero con la ilusión de volver a vernos en las próximas jornadas.

Las Rock&Rol son unas jornadas muy especiales, con un
ambiente inigualable. Todos los asistentes va a jugar a piñón, no hay espacio
para las medias tintas. El alojarse en un hostel, disponer de salas para jugar
día y noche, la realización de un concierto para relajarse mientras te tomas
unas ricas pócimas, la presencia de un nutrido grupo de editoriales “indies” como Holocubierta, Othershelves y HT (aunque
estos últimos finalmente no pudieron acudir por problemas de índole personal)
dirigiendo sus juegos y la presencia de autores como Iván con su Dancú, los
Enekos de Grapas y mapas, o el mismo Felipe de Morirse en Bilbao, hace que sean
un evento único y especial y que ojalá se pueda mantener durante muchos años.

Yo al menos, pienso seguir acudiendo y apoyando estas
geniales jornadas, así que nos vemos en las Rock&Rol 2020!